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Por Antonio Aguirre –  SPyT – Cecilia Morales, ICSyA – Juan Manuel Di Socio, ICSyA – Karen Valeria Alfaro, estudiante Licenciatura en Trabajo Social UNAJ – Flavia Sandobal, Licenciatura en Trabajo Social UNAJ – Sara Urbanovich, estudiante Licenciatura en Trabajo Social UNAJ y Marcelo Chávez, estudiante de la Licenciatura en Trabajo Social UNAJ.

 

Este artículo analiza la participación política juvenil en la Provincia de Buenos Aires a partir del relevamiento realizado en 2025 por la Universidad Nacional Arturo Jauretche, en articulación con la Dirección de Políticas Sociales Integrales del Senado de la Provincia de Buenos Aires e instituciones territoriales, en el marco del Programa “Voces Adolescentes“. Recupera las voces de jóvenes de distintos municipios para indagar cómo participan, qué sentidos atribuyen a la política y qué obstáculos e instituciones condicionan su protagonismo. A su vez, busca comprender por qué las juventudes redefinen lo político desde prácticas comunitarias y territoriales, y cómo estas experiencias permiten repensar la ciudadanía democrática en contextos de desigualdad y crisis de representatividad. En este marco, se recupera  reflexivamente la experiencia, se analizan los objetivos alcanzados y problematizan las tensiones emergentes, integrando los hallazgos empíricos con un marco teórico que permite comprender la participación juvenil como un proceso relacional, situado y profundamente político.

 Juventudes y disputa por el sentido de la democracia

En las últimas décadas, las transformaciones sociales, económicas y culturales han alterado profundamente las formas de participación política y los modos de construcción de ciudadanía. En este escenario, las juventudes emergen como un actor estratégico para comprender las tensiones contemporáneas de la vida democrática. Lejos de constituir un grupo homogéneo o apático, los jóvenes configuran experiencias situadas, atravesadas por desigualdades estructurales, disputas simbólicas y procesos de subjetivación que redefinen las formas de intervención en lo público. Hay autores que sostienen que la juventud no puede pensarse como una categoría meramente biológica, sino como una construcción sociohistórica atravesada por relaciones de poder, condiciones materiales y expectativas sociales diferenciadas.

El relevamiento realizado en el marco del Programa Voces Adolescentes permitió recuperar experiencias y percepciones juveniles en distintos territorios de la Provincia de Buenos Aires, en un contexto signado por la fragmentación social, la crisis de representación política y la emergencia de discursos autoritarios que disputan sentidos democráticos.

Este panorama refuerza la necesidad de comprender cómo las juventudes participan, inciden y resignifican la política desde sus territorios cotidianos. Lejos de una retirada de la esfera pública, los hallazgos evidencian que los jóvenes están redefiniendo el campo de lo político, ampliándolo hacia prácticas comunitarias, culturales y territoriales que interpelan las gramáticas institucionales tradicionales.

La ampliación de lo político: politicidad cotidiana y construcción de comunidad

Uno de los hallazgos más significativos del relevamiento es la concepción ampliada de la política que construyen las juventudes. La política no se reduce a la participación electoral ni a la militancia partidaria, sino que se manifiesta en prácticas cotidianas como el trabajo comunitario, la producción cultural, la organización barrial y la defensa de derechos. Esta ampliación del campo de lo político en donde las nuevas formas de acción colectiva se expresan a través de redes, identidades culturales y prácticas cotidianas que disputan sentidos y visibilizan conflictos.

En los territorios relevados, la política adquiere sentido cuando se vincula con la posibilidad de transformar realidades concretas. Participar implica construir vínculos, generar espacios de expresión y fortalecer la vida comunitaria. Esta politicidad cotidiana evidencia que la ciudadanía se construye en el hacer colectivo y no exclusivamente en los canales institucionales formales.

Estas prácticas territoriales configuran nuevas gramáticas de lo político, donde la participación se organiza alrededor de lo común, del cuidado y de la producción colectiva de sentido.

Juventudes como categoría sociohistórica: desigualdad, heterogeneidad y experiencia situada

Comprender la participación juvenil exige abandonar miradas homogeneizantes. Las juventudes se configuran en la intersección entre territorio, clase social, género, trayectorias educativas y acceso diferencial a derechos. Esta perspectiva permite interpretar los hallazgos del relevamiento, donde las formas de participación, las expectativas políticas y los horizontes de futuro varían significativamente según las condiciones materiales de vida.

Las juventudes de sectores populares, especialmente aquellas que habitan los márgenes urbanos, enfrentan procesos de precarización que condicionan sus trayectorias vitales. Como señala Kessler (2014), las nuevas configuraciones de la cuestión social en América Latina producen experiencias de vulnerabilidad estructural que impactan en la construcción de identidades, en el sentido de pertenencia y en la proyección de futuro. En este contexto, participar políticamente no es una práctica abstracta, sino una posibilidad situada que depende de las condiciones concretas de existencia.

Articulaciones institucionales y condiciones de posibilidad

El informe surge de una trama de articulaciones interinstitucionales que involucran universidades públicas, organismos estatales, programas sociales y organizaciones territoriales. Esta convergencia institucional no constituye un mero dispositivo técnico de relevamiento, sino un espacio de producción de conocimiento situado, donde el Estado, la universidad y la comunidad se entrelazan en la construcción de diagnósticos y estrategias de intervención.

El proyecto se desarrolla en un contexto histórico marcado por la intensificación de discursos antipolíticos, la expansión de narrativas meritocráticas y la disputa cultural por el sentido de los derechos. En este escenario, las juventudes aparecen simultáneamente como objeto de interpelación ideológica y como sujetos potenciales de transformación social. La iniciativa se inscribe, por lo tanto, en una urgencia política: fortalecer la participación democrática juvenil frente a procesos de desafección y captura simbólica que buscan erosionar el compromiso con lo público.

El equipo de realización desarrolló una aproximación reflexiva a los insumos producidos por los referentes barriales de cada institución. Los informes analizados por el equipo de realización de la UNAJ, fueron en total veintitrés (23), desglosados siguiendo las indicaciones de la Dirección de Políticas Sociales Integrales del Senado de la Provincia de Buenos Aires, ya que en su accionar cotidiano, los distritos no respetan del todo las segmentaciones oficiales de las secciones electorales. Por ejemplo: a la Primera Sección Electoral, se le sumó el partido de La Matanza que corresponde a la Tercera Sección. Es así, que en el informe general, la segmentación de distritos quedó representada de la siguiente manera. Primera Sección + La Matanza (8 informes) Tercera Sección Sin La Matanza (13 informes) Octava Sección (2 informes). 

El objetivo central fue consolidar y sistematizar la información relevada mediante informes institucionales que indagaron sobre las formas de participación e injerencia juvenil en distintos municipios del conurbano bonaerense. 

Condicionamientos estructurales y barreras simbólicas: entre la exclusión y la agencia

Las posibilidades de participación juvenil están profundamente condicionadas por estructuras de desigualdad. La inserción temprana en el mercado laboral informal, las responsabilidades de cuidado, la precariedad económica y las limitaciones en transporte y conectividad restringen el tiempo y los recursos disponibles para la implicación política sostenida. Estas condiciones materiales no sólo limitan la participación, sino que también impactan en el desarrollo subjetivo y en la construcción de proyectos de vida.

A estas restricciones estructurales se suman barreras simbólicas que operan como mecanismos de regulación intergeneracional. El adultocentrismo, entendido como un régimen de jerarquización de saberes y experiencias, deslegitima la voz juvenil y limita su capacidad de incidencia. Abramovich (2014) advierte que la inclusión juvenil suele estar condicionada por expectativas de obediencia y adaptación, antes que por el reconocimiento de su agencia política.

Sin embargo, las juventudes no permanecen pasivas frente a estas limitaciones. Los hallazgos evidencian estrategias de apropiación, resistencia y búsqueda de legitimidad que dan cuenta de su capacidad de agencia. La participación se convierte, así, en un proceso de disputa por el reconocimiento y por el derecho a intervenir en la vida pública.

Instituciones en disputa: reproducción, contención y emancipación

Las instituciones desempeñan un papel ambivalente en la socialización política juvenil. Lejos de ser espacios neutros, producen y reproducen sentidos sobre la juventud. Algunas operan desde lógicas jerárquicas que conciben a los jóvenes como sujetos a contener o disciplinar, lo que genera distancia y desconfianza. Otras habilitan formas de participación horizontal que fortalecen la agencia juvenil y la construcción de comunidad.

Los espacios territoriales como el Programa Envión, los centros culturales y las organizaciones comunitarias emergen como dispositivos de democratización que permiten a los jóvenes ejercer su protagonismo. Larrondo (2019) señala que las políticas públicas orientadas a la inclusión juvenil adquieren mayor efectividad cuando promueven participación activa, reconocimiento y construcción colectiva.

En contraste, muchas instituciones escolares continúan atravesadas por lógicas adultocéntricas que limitan el debate político y restringen la expresión juvenil. Esta tensión revela que la participación no depende únicamente de la existencia de espacios formales, sino del modo en que estos reconocen o niegan la voz joven.

Crisis de representatividad y nuevas formas de autoridad simbólica

El relevamiento confirmó una distancia significativa entre las juventudes y la dirigencia política tradicional. Las figuras institucionales son percibidas como lejanas y desconectadas de las problemáticas cotidianas. Sin embargo, esta distancia no implica despolitización. Por el contrario, se observa una reconfiguración de las referencias de autoridad y legitimidad.

Docentes comprometidos, referentes territoriales, talleristas y trabajadores comunitarios emergen como figuras de representación simbólica cercanas y confiables. Vommaro y Morresi (2017) señalan que la autoridad política contemporánea se construye cada vez más en la proximidad territorial y en la coherencia cotidiana, antes que en la pertenencia institucional.

Esta resignificación de la representatividad evidencia que las juventudes no rechazan la política, sino las formas tradicionales que perciben como ajenas a su experiencia.

El territorio como matriz de ciudadanía y experiencia política

El territorio aparece como una dimensión estructurante de la experiencia política juvenil. No se trata únicamente de un espacio físico, sino de un entramado social, afectivo y simbólico que condiciona las posibilidades de participación. La presencia diferenciada del Estado, la calidad de los servicios públicos y la densidad institucional inciden directamente en la capacidad de ejercer ciudadanía activa.

La política se territorializa y se construye en los vínculos cotidianos. En los barrios, los jóvenes encuentran espacios de reconocimiento, construyen pertenencia y desarrollan prácticas colectivas que reconfiguran el sentido de lo público.

Aprendizajes del proceso: participación, reconocimiento y construcción de lo común

La experiencia permitió comprender que la participación juvenil no puede reducirse a indicadores cuantitativos ni a dispositivos formales. Implica procesos de reconocimiento, construcción de identidad colectiva y apropiación del espacio público. El trabajo interinstitucional, la escucha activa y el enfoque territorial resultaron fundamentales para visibilizar las voces juveniles y fortalecer su protagonismo.

Los desafíos encontrados reflejan tensiones estructurales propias de contextos de desigualdad, pero también evidencian el potencial transformador de las juventudes cuando se habilitan espacios de participación genuina. Las prácticas juveniles muestran que la ciudadanía se construye en redes, vínculos y experiencias compartidas.

En función a la experiencia en la conformación del equipo de realización, vale destacar que significó un gran desafío, marcado por el crecimiento de los participantes y en dónde se pudieron poner en práctica los saberes y los conocimientos del equipo interdisciplinario, acompañando por una amplia y detallada lectura de los relevamiento que se sostuvo gracias al compromiso y la constancia. 

La realización de este artículo, forma parte de una seguidilla en la agenda de vinculación institucional y territorial que nació con la confección de un Informe Técnico Profesional puesto a disposición de la Dirección de Políticas Sociales Integrales del Senado de la Provincia de Buenos Aires. La próxima instancia en dicha agenda, es la puesta en marcha del voluntariado universitario “Mapeo de la participación e incidencia Juvenil en la Agenda Política de la Democracia” que tendrá como objetivo contribuir en la participación y acción concreta de los ámbitos y espacios juveniles. 

Reflexiones finales: juventudes redefiniendo la política

Lejos de la apatía, las juventudes están redefiniendo el sentido de la política. Frente a la precarización social, las barreras simbólicas y la crisis de representación, despliegan estrategias creativas de organización colectiva y construcción comunitaria. Estas prácticas desafían el sentido común meritocrático y revalorizan lo común como horizonte político.

En todo el proceso de realización, se constituye un lineamiento exploratorio a un campo de análisis vasto y muy fértil, capaz de aportar a la construcción de un saber situado sobre las formas contemporáneas de la participación juvenil. En esta línea, resulta indispensable avanzar en entrevistas directas con jóvenes de diferentes edades que permitan captar, en sus propias voces, la diversidad de sentidos, lenguajes y experiencias en torno a la política, ya sea en espacios estrictamente políticos o en ámbitos artísticos, culturales, educativos y comunitarios. De este modo, se abren nuevas preguntas para futuras investigaciones: ¿Qué significados atribuyen las juventudes a la política cuando la ejercen en espacios no convencionales? ¿Cómo se entrelazan las desigualdades sociales con las posibilidades de participación política juvenil? ¿Qué tensiones emergen entre los marcos institucionales y las formas autónomas de acción juvenil? ¿De qué manera se pueden diseñar políticas públicas que reconozcan y fortalezcan estas experiencias territoriales de lo común?

En un escenario atravesado por la polarización y el avance de discursos autoritarios, las experiencias juveniles evidencian una potencia democrática anclada en la solidaridad, la cultura y el territorio. Comprender estas dinámicas implica reconocer que la participación juvenil no es un problema a resolver, sino una dimensión clave para la construcción de sociedades más justas y democráticas.

La política no ha desaparecido de la vida juvenil: se ha desplazado hacia territorios donde se vive, se practica y se transforma cotidianamente. Escuchar a las juventudes no es únicamente un gesto democrático, sino una condición indispensable para sostener y profundizar la democracia en contextos de desigualdad y disputa cultural.

 

*Para acceder a la Síntesis Ejecutiva Participación e Incidencia Juvenil en la Agenda Política de la Democracia:  
https://drive.google.com/file/d/1o9O-5WKQDiCIEdUBW_jLgpXCG_6QgEiS/view 
 
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